Desde comienzos del siglo xx, dos tendencias contribuyeron decisivamente a difundir y fortalecer un escepticismo acerca de las creencias religiosas y de las experiencias religiosas que presuntamente les servirían de soporte o evidencia. Por un lado, un cientificismo optimista y confiado en que el progreso material y moral de la humanidad dependía del inatajable desarrollo de las ciencias; por otro, su versión filosófica, el positivismo lógico, qu...